“Me contaron que Freddy llevó a un bar a la princesa Diana y la disfrazó como un hombre”, relata el actor de ‘Bohemian Rhapsody’
Son muchas las anécdotas y leyendas urbanas que persiguen a Freddie Mercury, pero sin duda una de las más impactantes es la que hace referencia a la relación que había entre el cantante y la mismísima Lady Di. “Una vez me contaron que Freddie Mercury se llevó a la princesa Diana y la disfrazó como un hombre para ir con ella a un bar y así poder disfrutar de su momento de diversión sin que nadie se diese cuenta de que estaba allí”, relató el actor a la revista People en la alfombra roja de los SAG Awards.
Dicha anécdota sobre la amistad entre Freddie Mercury y la madre de los príncipes Guillermo y Enrique de Inglaterra ya la reveló la actriz cómica Cleo Rocos en su libro The Power of Positive Drinking que publicó en 2013. Según contó Rocos entonces, ella misma estaba disfrutando de una noche de champán y risas junto a la princesa Diana, Freddie Mercury y el showman británico Kenny Everett, en casa de este último, mientras veían un capítulo de la mítica serie Las chicas de oro.

Lady Di, que por entonces tenía 27 años, lo estaba pasando tan bien que quiso continuar la noche junto a sus amigos en un pub del sur de Londres. Intentaron disuadirla, pero esta tenía “el día travieso” y estuvo suplicando a Mercury hasta que este cedió. “Dejemos que la chica se divierta”, sentenció el cantante de Queen. Lady Di prometió quedarse solo para una copa y camufló su identidad con una chaqueta militar, unas gafas de sol y el pelo escondido bajo una gorra de cuero. La pandilla dio su aprobación tras decidir que pasaba perfectamente por “un modelo masculino” y fueron hasta el bar en un taxi. En el local nadie la reconoció, lo que encantó a la princesa. “Tenía el aspecto de un joven muy guapo”. Diana pidió una cerveza y un vino blanco y, cuando los terminó, el clan al completo la acompañó hasta su casa en el palacio de Kensington. Al día siguiente, devolvió la ropa con el mensaje “¡Tenemos que repetir!”.
Se cree que la anécdota tuvo lugar en 1988, cuando Lady Di todavía estaba casada con el príncipe Carlos. La pareja se separó en 1992 y se divorció en 1996, un año antes de que Diana falleciera en un accidente de tráfico en París.












